(Fotos Benjamín).
Sevillano hasta la médula como muestran sus poemas, era la Arbonaida, la blanquiverde, la bandera de su reino, de su Taifa, con Sevilla como capital, a la que supo engrandecer y embellecer tanto, como para despertar la envidia del rudo y beato castellano, Fernando III que, terminó conquistándola, a pesar de la feroz resistencia de los sevillanos. ¿Cómo de hermosa, sería su Mezquita, si sólamente su minarete, la Giralda, que dejaron en pié, sigue siendo hoy admiración del mundo entero por su incomparable belleza? Creo recordar que, de los once u doce pendones arrebatados a las tropas sevillanas, unos nueve, eran blanquiverdes. Aunque, ya en el siglo XI, el poeta almeriense Arkam, compuso un poema a la Arbonaida que también ondeaba en los castillos de Almería. Blas Infante, lustros antes de la guerra civil, ya viajó a la tumba del rey sevillano, para consagrar la blanquiverde como bandera de todos los andaluces. Tenemos una de las banderas mas antiguas de España y de Europa y, por tanto, del mundo. Y además, de las mas bonitas. ¿Puede haber algo mas hermoso que la Paz y Esperanza?.Eso significan sus colores.

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