Esta Libreta Cuarta de mis Cuadernos de Poesias Gibralfaro, contiene los manuscritos escaneados de 53 poesías y 3 mas mecanografiadas, englobadas en el Tema "De algunas cosas verdiblancas". Las demás cosas, incluso las condiciones de uso de la totalidad o partes de estos Trabajos, de hallan en este mismo lugar de la Libreta Tercera.
domingo, 4 de abril de 2010
miércoles, 9 de diciembre de 2009
viernes, 27 de noviembre de 2009
miércoles, 11 de noviembre de 2009
(Fotos Benjamín).
Sevillano hasta la médula como muestran sus poemas, era la Arbonaida, la blanquiverde, la bandera de su reino, de su Taifa, con Sevilla como capital, a la que supo engrandecer y embellecer tanto, como para despertar la envidia del rudo y beato castellano, Fernando III que, terminó conquistándola, a pesar de la feroz resistencia de los sevillanos. ¿Cómo de hermosa, sería su Mezquita, si sólamente su minarete, la Giralda, que dejaron en pié, sigue siendo hoy admiración del mundo entero por su incomparable belleza? Creo recordar que, de los once u doce pendones arrebatados a las tropas sevillanas, unos nueve, eran blanquiverdes. Aunque, ya en el siglo XI, el poeta almeriense Arkam, compuso un poema a la Arbonaida que también ondeaba en los castillos de Almería. Blas Infante, lustros antes de la guerra civil, ya viajó a la tumba del rey sevillano, para consagrar la blanquiverde como bandera de todos los andaluces. Tenemos una de las banderas mas antiguas de España y de Europa y, por tanto, del mundo. Y además, de las mas bonitas. ¿Puede haber algo mas hermoso que la Paz y Esperanza?.Eso significan sus colores.
HIMNO DE ANDALUCÍA: La bandera blanca y verde vuelve, tras siglos de guerra, a decir paz y esperanza,bajo el sol de nuestra tierra.
Andaluces, levantaos. Pedid "tierra y libertad". Sea por Andalucía libre, España y la Humanidad.
Los andaluces queremos volver a ser lo que fuimos: hombres de luz, que a los hombres, alma de hombres les dimos.
Andaluces, levantaos. Pedid "tierra y libertad". Sea por Andalucía libre, España y la Humanidad.
(Letra y música de Blas Infante, armonizada por José Castillo Díaz).Artículo 6º del Estatuto que refrenda lo aprobado por la Asamblea Andalucista de Ronda de 1918.
Andaluces, levantaos. Pedid "tierra y libertad". Sea por Andalucía libre, España y la Humanidad.
Los andaluces queremos volver a ser lo que fuimos: hombres de luz, que a los hombres, alma de hombres les dimos.
Andaluces, levantaos. Pedid "tierra y libertad". Sea por Andalucía libre, España y la Humanidad.
(Letra y música de Blas Infante, armonizada por José Castillo Díaz).Artículo 6º del Estatuto que refrenda lo aprobado por la Asamblea Andalucista de Ronda de 1918.
La primera estrofa hace alusión a la larga lucha de siglos en la que AL Ándalus estuvo inmersa en defender su identidad árabe, mayor en el tiempo, que todas las civilizaciones que la forjaron, dejando ,por tanto, mayor y mas honda huella. La segunda estrofa alude al tiempo de su mayor auge cultural y científico: también la época árabe. Y el estribillo, es clara alusión al radicalismo político máximo: el anarquismo, con su conocido y primario eslogan de "tierra y libertad", recordándonos que Blas Infante militó un tiempo en el Partido Radical. El Himno de Andalucía es, quiérase o no, un himno centrado en las ideologías izquierdistas mas radicales. No puede ser cantado con el corazón por las Derechas. Por eso, el Partido Andalucista, al quitar el adjetivo de "socialista" de su denominación, por estar integrado por "señoritos andaluces", cayó en picado en Andalucía y el PSOE supo quitarle la bandera del Andalucismo con Escuredo, que supo aprovecharse de ello. Pero, lo cierto es que el PSOE, al convertirse en "socialdemócrata", tampoco representa bien al Andalucismo reivindicador de Blas Infante, porque no hará honor nunca a la principal exigencia del Himno andaluz, que no es otra que la que canta en su estribillo:"ANDALUCES, LEVANTAOS", llamamiento a la sublevación exigente de la repartición de la tierra,"PEDID TIERRA Y LIBERTAD". Principio anarquista que conlleva como máxima universal la distribución de la tierra, base ésta de la "LIBERTAD real". De hecho, Blas Infante había trabajado mucho en la preperación de la Reforma Agraria que, la sublevación franquista evitó que fuera aprobada por las Cortes: posiblemente fué ésta la causa de su muerte por los pistoleros franquistas en el 1936.
lunes, 26 de octubre de 2009
"La Arbonaida", ondeando en mi casa. En idioma "aljamía", la blanquiverde. Siglo XI.L I B R E T A - C U A R T A
(Introducción a mis "Cuadernos de Gibralfaro")
Palabras a los perplejos:
Comprendo perfectamente la impresión que al leer bastantes de mis poesías, causará en muchos, viendo cómo la ortografía sufre tan grande paliza ó simplemente, es olvidada. Peor aun será si les digo que este despropósito ortográfico está causado adrede y responde a la necesidad de ajustar la a la fonética, para ser lo mas fiel posible a la manera de hablar que tiene la gente en estos montes de Málaga. Mayor estropicio haría, si tratara de ajustarla a la prosodia de muchos de los pueblos de Badajoz, como es visible, por ejemplo, en “El embargo” o en “La nacencia”. En estos pueblos , la pronunciación del castellano no es tan distinta de la considerada “correcta”.Prácticamente se reduce a las terminaciones de los participios, donde desaparece la “d”y que yo acentúo en la vocal que lleva el tilde prosódico, sea que lleve o no el ortográfico y a resucitar algunos vocablos del castellano viejo que hoy están en desuso.
No es, pues, necesario traductor ni notas, porque considero esta forma de hablar, perfectamente entendible para quienes conocen el castellano. Esta es la prueba de que la represión que sufrieron los andaluces sobre su cultura, fue realmente brutal. LLEGARON A OLVIDAR SU PROPIO IDIOMA, Mientras que el Romance gestaba y paría al Castellano y sus hermanos Catalán y Gallego, hacía siglos que, en la península, se hablaba el Arabe. Incluso muchos siglos después de las Cantigas, de Alfonso X el Sabio, continuaba hablándose árabe y, sobre todo en Andalucía, donde fue preciso que Felipe III promulgara su Pragmática, prohibiendo a los andaluces tanto el idioma como la vestimenta árabe. Los castigos eran grandes, además de llevar aparejado la invalidez de cualquier documento, privado o público, redactado en ese idioma. Pero es que además, en la Pragmática, se extirpó el "Aljamía", hijo también del Romance, pero con muchísimos mas vocablos árabes que el resto de los idiomas peninsulares. Así se logró la desalfabetización de los andaluces y su desculturización. Ningún otro pueblo de los que componen el Estado Español, ha sufrido tanto como el andaluz, habiendo sido reprimido hasta el punto de forzarle a cambiar de idioma, de religión y de cultura, bajo la amenaza de su deportación del suelo patrio y confiscación de sus tierras, que fueron repartidas entre los señores feudales vencedores, de donde provienen los proverbiales latifundios andaluces, causantes de la pobreza extrema de su campesinado.
Nos negamos a admitir que nuestra peculiar forma de hablar el castellano sea incorrecta. Si no pronunciamos las “s” de los plurales, es porque nuestra garganta está acostumbrada a sustituir esta letra silbante por nuestras guturales “h”, en los artículos determinados como indeterminados, plurales, y así evitar la “s” en el final de los sustantivos. Algo parecido hacemos con las tajantes “j” castellanas: las dulcificamos convirtiéndolas en “h” aspiradas. Hay que pensar también, que si los andaluces nos hemos tomado éstas y otras licencias en nuestra pronunciación del castellano, también éste se tomó la libertad de introducir en su incipiente vocabulario, casi un venticinco por ciento, según algunos, de palabras árabes, que castellanizó. Ejemplo: las palabras que empiezan por “al”( en árabe equivale a los artículos “el” o “la”): al-Caid = el Jefe. Castellanización: alcaide. Modernización: alcalde.
Creo que con lo hasta ahora dicho, está mas que justificada nuestra pronunciación y prosodia andaluza, por lo que me permito escribir mis poesías de acuerdo con ella o en castellano oficial, según aparezca la causa, historia, recuerdo o motivo de la inspiración que me lleva en cada momento a tomar, literalmente, la pluma, el rotulador o el bolígrafo.
Porque he de confesar que los nuevos métodos de ofimática, no me atraen en absoluto y sigo escribiendo todo a mano como cuando era niño. Incluso los sermones conferencias y estudios bíblicos, de mis treinta y cinco años de ministerio, como presbítero obrero en Madrid, están todos escritos de la misma manera y ya estoy demasiado viejo, para cambiar este hábito o costumbre. Por esta razón, en lugar de copiar o pasar a texto mis poesías y demás escritos, los he escaneado porque, resulta, que mi caligrafía es sencilla y fácil de entender. Asimismo, he decorado las libretas como solíamos hacer los niños en las Escuelas del Ave María. Espero que así resulte fácil y hasta bonito, el hecho de leer lo que, sin duda, constituyen los manuscritos de estos poemas que, por haberlos escrito en la añoranza de mi ciudad, los titulé CUADERNOS DE GIBRALFARO, monte vigía de Málaga, a cuyo alrededor se extiende la ciudad y desde el cuál puede otearse todos sus arrabales e incluso, los días claros, algunos montes del Atlas, detrás del arroyo Mediterráneo que separa estas tierras hermanas.
Me gustaba subir a este monte, hasta el mismo castillo que construyó sobre un fortín fenicio, el rey andalusí Yusuf (José) I de Granada en el siglo XIV, pero que en mis días mozos estaba totalmente derruido y abandonado a su suerte, rodeado de pinos donde las putas ejercían su oficio. Nunca vi allí faro alguno, aunque debió haberlo, por cuanto su nombre árabe Jbel-Faro, significa “monte del Faro”y, desde luego, no existe otro lugar mejor para colocarlo, si tenemos en cuenta que la actual y popular Farola , como todo el Parque hasta “Puerta del Mar”, es terreno arrebatado a Saturno por los malagueños, antes de que los holandeses construyeran sus “polders”. El mar debía llegar entonces, hasta la propia Alcazaba, Palacio arábigoandaluz construido tres siglos antes que el Castillo, rompiendo sus olas a los pies mismos del monte, como aparece representado en el escudo malacitano.
Me alegró ver el Castillo tan cuidado, al regresar a Málaga tras mi largo exilio laboral de Madrid. En mi niñez, era fácil contemplar como los que vivían en La Coracha, tomaban piedras del Castillo para construir, o reformar los muros de sus casas. Tampoco podía nadie atreverse a recorrer su perímetro por temor a caerse de la muralla, ni a bajar o subir las escaleras de sus pequeñas torres sin arriesgarse a pisar humanos excrementos. Creo que a las autoridades de antaño les molestaba incluso, la mera existencia y permanencia en el tiempo, de estos monumentos árabes y actuaban, salvo excepciones, como si de ocultar un pasado vergonzante se tratara.
Estos mis Cuadernos de Gibralfaro, los he dividido en cinco Libretas o capítulos, tratando de agrupar mis poesías en torno a estos temas, que son:
Libreta Primera: De las cosas del querer, sus atajos y recovecos. Libreta Segunda: De algunas gentes peculiares. Libreta Tercera: De las cosas del poder, sus métodos y abusos. Libreta Cuarta: De algunas cosas verdiblancas. Libreta Quinta: De las cosas de la vía.
He querido recitar algunas, antes de para mostrar mis dotes de rapsoda, para mostrar mi orgullo acerca de la manera andaluza de hablar el idioma de nuestros conquistadores que, por otra parte, sabemos tan bien como ellos; como demostramos a la hora de escribirlo, aunque hablándolo, mostremos, como en tantas otras muchas cosas, nuestras peculiares diferencias. Gracias a Dios, se acabaron los días en los que, para acceder a un puesto de locutor,
había que hablar en perfecto vallisoletano.
Tampoco he rehusado, cuando el personaje de algunos poemas lo requería, la utilización de palabras, digamos, malsonantes, a las que llamamos “tacos”, o sinónimos populares de cosas que, al decir de San Agustín, no tendríamos que avergonzarnos de nombrar si Dios no se avergonzó en crear. Tampoco me identifico necesariamente con los pensamientos que expresan “algunas gentes peculiares”, ni con su proceder en algunas situaciones concretas. Simplemente, me dejo llevar por los personajes que me inspiraron esas poesías. Cuando algo en ellas es autobiográfico, así lo hago constar, pero lo que siempre he intentado, es ponerme en el lugar, en la situación y en los zapatos de esos personajes. Por lo demás, terminaré estas “dos palabras”, como lo hacían los cómicos antiguos al caer el telón: “ESPERO QUE estos, mis Cuadernos de Gibralfaro, les haya gustado, tanto los escritos en castellano como los escritos en el andaluz de mi tierra de los montes, así como mi forma de recitarlos. Con ellos no he pretendido ofender a nadie, pero si alguien resultó ofendido o, incluso, escandalizado, pídole perdón y disculpas por ello. No fue esa mi intención, sino la de compartir con los lectores u oyentes los sentimientos y los recuerdos que, la añoranza de Málaga y Andalucía provocaron en mí estos largos años de ausencia. MUCHAS GRACIAS”. Y...bajaba el telón. Y los aplausos o los silbidos llenaban la sala, tanto si había habido “mucha mierda” o no.- Antonio Berrokal.
No es, pues, necesario traductor ni notas, porque considero esta forma de hablar, perfectamente entendible para quienes conocen el castellano. Esta es la prueba de que la represión que sufrieron los andaluces sobre su cultura, fue realmente brutal. LLEGARON A OLVIDAR SU PROPIO IDIOMA, Mientras que el Romance gestaba y paría al Castellano y sus hermanos Catalán y Gallego, hacía siglos que, en la península, se hablaba el Arabe. Incluso muchos siglos después de las Cantigas, de Alfonso X el Sabio, continuaba hablándose árabe y, sobre todo en Andalucía, donde fue preciso que Felipe III promulgara su Pragmática, prohibiendo a los andaluces tanto el idioma como la vestimenta árabe. Los castigos eran grandes, además de llevar aparejado la invalidez de cualquier documento, privado o público, redactado en ese idioma. Pero es que además, en la Pragmática, se extirpó el "Aljamía", hijo también del Romance, pero con muchísimos mas vocablos árabes que el resto de los idiomas peninsulares. Así se logró la desalfabetización de los andaluces y su desculturización. Ningún otro pueblo de los que componen el Estado Español, ha sufrido tanto como el andaluz, habiendo sido reprimido hasta el punto de forzarle a cambiar de idioma, de religión y de cultura, bajo la amenaza de su deportación del suelo patrio y confiscación de sus tierras, que fueron repartidas entre los señores feudales vencedores, de donde provienen los proverbiales latifundios andaluces, causantes de la pobreza extrema de su campesinado.
Nos negamos a admitir que nuestra peculiar forma de hablar el castellano sea incorrecta. Si no pronunciamos las “s” de los plurales, es porque nuestra garganta está acostumbrada a sustituir esta letra silbante por nuestras guturales “h”, en los artículos determinados como indeterminados, plurales, y así evitar la “s” en el final de los sustantivos. Algo parecido hacemos con las tajantes “j” castellanas: las dulcificamos convirtiéndolas en “h” aspiradas. Hay que pensar también, que si los andaluces nos hemos tomado éstas y otras licencias en nuestra pronunciación del castellano, también éste se tomó la libertad de introducir en su incipiente vocabulario, casi un venticinco por ciento, según algunos, de palabras árabes, que castellanizó. Ejemplo: las palabras que empiezan por “al”( en árabe equivale a los artículos “el” o “la”): al-Caid = el Jefe. Castellanización: alcaide. Modernización: alcalde.
Creo que con lo hasta ahora dicho, está mas que justificada nuestra pronunciación y prosodia andaluza, por lo que me permito escribir mis poesías de acuerdo con ella o en castellano oficial, según aparezca la causa, historia, recuerdo o motivo de la inspiración que me lleva en cada momento a tomar, literalmente, la pluma, el rotulador o el bolígrafo.
Porque he de confesar que los nuevos métodos de ofimática, no me atraen en absoluto y sigo escribiendo todo a mano como cuando era niño. Incluso los sermones conferencias y estudios bíblicos, de mis treinta y cinco años de ministerio, como presbítero obrero en Madrid, están todos escritos de la misma manera y ya estoy demasiado viejo, para cambiar este hábito o costumbre. Por esta razón, en lugar de copiar o pasar a texto mis poesías y demás escritos, los he escaneado porque, resulta, que mi caligrafía es sencilla y fácil de entender. Asimismo, he decorado las libretas como solíamos hacer los niños en las Escuelas del Ave María. Espero que así resulte fácil y hasta bonito, el hecho de leer lo que, sin duda, constituyen los manuscritos de estos poemas que, por haberlos escrito en la añoranza de mi ciudad, los titulé CUADERNOS DE GIBRALFARO, monte vigía de Málaga, a cuyo alrededor se extiende la ciudad y desde el cuál puede otearse todos sus arrabales e incluso, los días claros, algunos montes del Atlas, detrás del arroyo Mediterráneo que separa estas tierras hermanas.
Me gustaba subir a este monte, hasta el mismo castillo que construyó sobre un fortín fenicio, el rey andalusí Yusuf (José) I de Granada en el siglo XIV, pero que en mis días mozos estaba totalmente derruido y abandonado a su suerte, rodeado de pinos donde las putas ejercían su oficio. Nunca vi allí faro alguno, aunque debió haberlo, por cuanto su nombre árabe Jbel-Faro, significa “monte del Faro”y, desde luego, no existe otro lugar mejor para colocarlo, si tenemos en cuenta que la actual y popular Farola , como todo el Parque hasta “Puerta del Mar”, es terreno arrebatado a Saturno por los malagueños, antes de que los holandeses construyeran sus “polders”. El mar debía llegar entonces, hasta la propia Alcazaba, Palacio arábigoandaluz construido tres siglos antes que el Castillo, rompiendo sus olas a los pies mismos del monte, como aparece representado en el escudo malacitano.
Me alegró ver el Castillo tan cuidado, al regresar a Málaga tras mi largo exilio laboral de Madrid. En mi niñez, era fácil contemplar como los que vivían en La Coracha, tomaban piedras del Castillo para construir, o reformar los muros de sus casas. Tampoco podía nadie atreverse a recorrer su perímetro por temor a caerse de la muralla, ni a bajar o subir las escaleras de sus pequeñas torres sin arriesgarse a pisar humanos excrementos. Creo que a las autoridades de antaño les molestaba incluso, la mera existencia y permanencia en el tiempo, de estos monumentos árabes y actuaban, salvo excepciones, como si de ocultar un pasado vergonzante se tratara.
Estos mis Cuadernos de Gibralfaro, los he dividido en cinco Libretas o capítulos, tratando de agrupar mis poesías en torno a estos temas, que son:
Libreta Primera: De las cosas del querer, sus atajos y recovecos. Libreta Segunda: De algunas gentes peculiares. Libreta Tercera: De las cosas del poder, sus métodos y abusos. Libreta Cuarta: De algunas cosas verdiblancas. Libreta Quinta: De las cosas de la vía.
He querido recitar algunas, antes de para mostrar mis dotes de rapsoda, para mostrar mi orgullo acerca de la manera andaluza de hablar el idioma de nuestros conquistadores que, por otra parte, sabemos tan bien como ellos; como demostramos a la hora de escribirlo, aunque hablándolo, mostremos, como en tantas otras muchas cosas, nuestras peculiares diferencias. Gracias a Dios, se acabaron los días en los que, para acceder a un puesto de locutor,
había que hablar en perfecto vallisoletano.
Tampoco he rehusado, cuando el personaje de algunos poemas lo requería, la utilización de palabras, digamos, malsonantes, a las que llamamos “tacos”, o sinónimos populares de cosas que, al decir de San Agustín, no tendríamos que avergonzarnos de nombrar si Dios no se avergonzó en crear. Tampoco me identifico necesariamente con los pensamientos que expresan “algunas gentes peculiares”, ni con su proceder en algunas situaciones concretas. Simplemente, me dejo llevar por los personajes que me inspiraron esas poesías. Cuando algo en ellas es autobiográfico, así lo hago constar, pero lo que siempre he intentado, es ponerme en el lugar, en la situación y en los zapatos de esos personajes. Por lo demás, terminaré estas “dos palabras”, como lo hacían los cómicos antiguos al caer el telón: “ESPERO QUE estos, mis Cuadernos de Gibralfaro, les haya gustado, tanto los escritos en castellano como los escritos en el andaluz de mi tierra de los montes, así como mi forma de recitarlos. Con ellos no he pretendido ofender a nadie, pero si alguien resultó ofendido o, incluso, escandalizado, pídole perdón y disculpas por ello. No fue esa mi intención, sino la de compartir con los lectores u oyentes los sentimientos y los recuerdos que, la añoranza de Málaga y Andalucía provocaron en mí estos largos años de ausencia. MUCHAS GRACIAS”. Y...bajaba el telón. Y los aplausos o los silbidos llenaban la sala, tanto si había habido “mucha mierda” o no.- Antonio Berrokal.
CUARTA LIBR. (4) El Cristo de los faroles. Callejón andalusí.
(Fotos Benjamín)Dos espadas y un alfanje.
Luna mora andalusí.- La luna, además de estar presente en las reflexiones amorosas de la gente, por la tranquilidad que ofrece su paso lento por el arco de los cielos, alumbrando con su claridad discreta, los pensamientos de amor, humanos y divinos, fue tomada como símbolo de la apaciguadora relación de Dios con los mortales. Su persistencia en alumbrar nuestras oscuridades, el saber que, por azaroso que fuere el día, siempre le sigue la pacificadora noche con su puntito de referencia blanco, intentando completar su círculo para, una vez lleno, volver a estrechar su arco de luz, en esa regeneración contínua que completa doce veces y algo mas, cada año, quizás en memoria de las doce naciones que engendraría Ismael, primogénito de Ibrahin, padre de los creyentes. La luna, digo, presidió la inspiración de esa legión de poetas que surgieron en Andalucía, cuando el color verde de la vida y la esperanza, figuraba en sus pendones y banderas. En Andalucía la luna es mas inspiradora, mas plateada, mas tranquilizante y pacífica que en el resto de los mundos que Alá, o sea Dios, tuvo a bien crear.
El Cristo de los faroles.

Callejón andalusí.
El cristo de los faroles.- Pequeño, con carne de piedra, que no es sino tierra endurecida por los milenios del tiempo, aguantando los calores de la sartén de Andalucía en verano y las heladas madrugadas de sus inviernos, entre cuatro bombillitas para no dejarlo a oscuras, es un triste remedo del Jesús vivo de Nazaret, que anduvo por el mar y ordenaba amansarse a los tempetuosos vientos de Tiberiades. Piadosa acción la del gitano que, compasivo, le colocó un paraguas. A estos cristos de piedras se refería Unamuno cuando escribía: "El cristo de mi tierra es eso: tierra. ¡Oh, Cristo de los Cielos, líbranos de los cristos de la Tierra!". La piedad a la que nos inducen estos cristos, vírgenes y santos, colocados en la vía pública, no puede ir mas allá de la colocación del paraguas, unas flores de plástico, o unas velas o lamparillas.CUARTA LIBRETA (5)El cenachero.
"Callejón andalusí". (Ftos. Gregorio). Calle Antº. Machado, en El Borge (Málaga).
(fotog. Paco Leal)

Callejón andalusí. Pocos son los callejones , callejuelas y placitas que nos han dejado, esos Ayuntamientos bárbaros que han regido los pueblos y capitales de nuestras Andalucías, permitiendo que la especulación ladrillera acabara con nuestros mas preciados tópicos, signos de nuestra identidad e historia. Yo propongo que en todo edificio rompedor del entorno por su altura, aspecto y construcción, se coloque una placa con los nombres de los arquitectos y los ediles que aprobaron su edificación, para que mientras viva el edificio, viva también la memoria de los autores del estropicio.
El cenachero.



CUARTA LIBR. (6)La chimenea. Legionarios en Málaga.
La chimenea.
El cenachero.-Los vi en mi niñez, cuando la pesca era artesanal y cada pescador vendía directamente al público el resultado de su trabajo. La pesca industrial, además de esquilmar nuestros mares, acabó con ellos y con su modo de vida. Es la presión del Capitalismo y sus inhumanas leyes del Mercado, quien terminó con los cenacheros y con los campesinos autónomos, encareciendo el producto con la aparición de la figura de los Intermediarios.
Legionarios en Málaga.
El cenachero.-Los vi en mi niñez, cuando la pesca era artesanal y cada pescador vendía directamente al público el resultado de su trabajo. La pesca industrial, además de esquilmar nuestros mares, acabó con ellos y con su modo de vida. Es la presión del Capitalismo y sus inhumanas leyes del Mercado, quien terminó con los cenacheros y con los campesinos autónomos, encareciendo el producto con la aparición de la figura de los Intermediarios.La chimenea.

Legionarios en Málaga.
CUARTA LIBRETA (7)Estereotipo andaluz.
La Legión, con su extraño ritual al cristo malagueño de la "Buena Muerte".
Poesía "Estereotipo andaluz". Pintura de mi Galería.
Estereotipo andaluz.
Legionarios en Málaga.-El Cuartel de Capuchinos, hospedaje del Tercio en Semana Santa y Banderín de Enganche el resto del año, ha sido convertido en Centro de Internamiento para Extranjeros. Cinco, hay en España. Terrible uso final que se le ha dado: cárcel para quienes no han cometido ningún delito, sino una falta administrativa, como es estar en el país sin los pertinentes permisos legales. Cinco guantánamos, para ciudadanos pobres e inocentes, que no desean otra cosa sino poder trabajar para ayudar a sus lejanas familias. No es cosa del Gobierno español, sino de una Directiva Europea que ha sembrado de estos C.I.Es todo el viejo continente de los países que conforman la Unión. Prefería su anterior destino. Mejor lleno de Legionarios que hacinado de emigrantes, nuevos cristos mártires del Opulento Occidente que, encima, presume de cristiano.Podría haberse reconvertido en un Albergue para los muchos "sin techos" que hay en la ciudad. La cárcel debe estar para los "malos", no para quienes infrigen una ley, burocrática, a todas luces injusta, porque la Tierra es de todos. La hizo Dios para que el Hombre la habitara y todos tienen derecho a mejorar sus vidas; principalmente los ciudadanos de antiguas colonias europeas que fueron explotadas para beneficio de Europa y su injusto sistema Capitalista. Dice la Biblia:"...de una sangre ha hecho (Dios) todo el linaje de los hombres, para que habiten toda la faz de la Tierra"(Hechos 17.26).
CUARTA LIBRETA (8)Málaga s'está cayendo.

(Fotog. Benjamín)
Estereotipo andaluz.-Lo siento andaluz, porque yo también lo soy, si no te gusta el espejo que pretende ser mi poesía, para que en él te mires y seas así consciente, de lo que han hecho contigo. Hasta tu Feria de Abril, es un engaño jocoso de alegría sin fin, de quienes te explotan y tramposos, te usan para presumir de su dinero y sus logros, escondiendo lo triste de tí, de tu paro, tu paciente sufrir, con tu cante y baile divertir al poderoso. Sólo los señoritos montan briosos corceles y sólo lucen sus galas de Victorio y Luquino, sus queridas y mujeres. Ni siquiera las Casetas son para la gente del pueblo, y montan en las carretas, los que tienen el dinero, los dueños de los cortijos, los de Bancos y Burdeles.Todo es una hermosa cortina de colores, que ocultan las tristes realidades del grueso del pueblo andaluz que, ni siquiera conoce, ni menos aun comprende, la letra del Himno de su tierra, ni los orígenes de su antiquísima bandera, ni las causas de su desculturación, pobreza y miseria; siendo la tierra andalusí la mas rica de las Españas.Málaga se está cayendo.

CUARTA LIBR. (9)El viejo barrio.Diana, blanca paloma.

El viejo barrio.


Málaga se está cayendo y Viejo Barrio.- Son dos poesías sobre el mismo tema. Si cuando yo era niño estas casas eran ya muy viejas, ahora que soy viejo, deben llegar muchas al bicentenario y si ademas, sus actuales vecinos son gente pobre y okupas, no pueden reparar sus grietas que, cual sangrientas arrugas, desmoronan cada invierno sus paredes y tuercen sus muros, descuadrando sus puertas y ventanas, descarnándose solas, como las carnes se desprenden de los abandonados leprosos. Lo triste es que no existe una planificación, para remodelar estas calles, ensanchándolas y construyendo lo nuevo con personalidad andaluza, sino una mezquindad latente, por sacar el mayor provecho económico a cada metro cuadrado de terreno, en lugar de crearse algunos Consorcios de Propietarios, que hicieran posible hermosear las viejas calles y barrios a renovar.
DIANA, blanca paloma.
CUARTA LIBRETA (10) El "yaqué".
(Fotog. Gregorio)
Diana.-Diosa de la "Virginidad Perpétua" y "Blanca Paloma", por aparecer este ave, en muchas de sus representaciones. Venerada en toda Asia Menor y en todo el Mediterráneo. (Dibujo de mi Galería).
El "yaqué".
Demetrio y Diana.-La diosa Diana, llamada también "de la virginidad perpetua" y "blanca paloma", fue traída a la baja Andalucía por los Fenicios, cuando llegaron, junto a los hebreos, a comerciar con el antiguo reino de los Tartesos, enclavado en el triángulo Sevilla, Huelva y Cádiz, unos mil años antes de Cristo. Este Demetrio, gran devoto de la diosa, tuvo gran altercado con el Apóstol San Pablo, cuando en Éfeso, Demetrio hacía medallas y figurillas de la "blanca paloma" y Pablo estropeó du devoto comercio, diciendo a los efesios que "no son dioses los que se hacen con las manos". Demetrio provocó un alboroto contra San Pablo. Hasta aquí la historia relatada en el Libro de los Hechos de los Apóstoles, cap. 19, vers. 23 al 41. Mi fantasía supuso el resto de la historia, el contínuo deambular de Demetrio buscando a su amada Diosa Diana, hasta que la encontró transformada en la también "virgen perpétua" y "blanca paloma" del Rocío. Terminando así, su largo peregrinar en Ayamonte, la Éfeso andaluza, madre del culto a las divinidades femeninas. Los viejos dioses pre-cristianos, nunca mueren: simplemente, se transforman.CUARTA LIBR.(11)Galopa la luna. Bicho feo.

Galopa la luna.


Bicho feo.
Galopa la luna.- Desde que tres americanos la profanaron con sus botas de astronautas y Mr. Amstrong arponeó su poética cara, con la dichosa banderita de rayas, nos fastidió a todos los poetas, que ya nos sentimos coartados, para ligar los poemas de amor y tranquila soledad delas noches, con su mágico y ténue resplandor, que no se revela tan puro y virginal como antes de ser pisoteada y aguijoneada por tres desaprensivos mercenarios de la NASA. Pero ¿qué saben los norteamericanos de poesía?. Sólo saben de guerras y de invasiones.
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