
Fiesta de sangre.
El Guadalmedina. 
Guadalmedina.-Nombre árabe que significa "río de la ciudad". Luego el mas tonto, deduce que en sus orillas existió una Medina. Basta con haber excavado hasta los estratos de la época, para que nuestros arqueólogos hubiesen hallado toda una ciudad entera, en lugar del poco trecho de muralla existente. Lástima que los intereses inmobiliarios de antaño y la reciente especulación del valor del suelo, hayan convertido a todas las autoridades municipales del último siglo, en negligentes y remisas, para no empeñarse con ahinco en sacar a la luz los múltiples tesoros históricos que, sin duda, permanecen enterrados. Y, denunciado el anticultural hecho, reniego también del faraónico proyecto de entubarlo, para construir en su natural trazado o cauce, una gran Avenida descongestionadora del tráfico. Porque la especulación no dejaría que fuera tan ancha como se pretende, y la llenaría pronto de hileras de altos y modernos bloques, del omnipresente cemento. Todo lo contrario: deberían fortificarse sus muros, previniendo sus históricos desbordamientos, ensanchándolos, para convertirlos en bulevares peatonales, multiplicar sus puentes, recobrar la vida de su seco lecho y derribar el pantano que retienen sus aguas. La Medina recobraría su perdida belleza. Lo que hizo Tierno Galván con el madrileño "aprendiz de río" de Manzanares, se puede repetir con el nuestro, pero mejorado y embellecido. Ahora sí que te dejo continuar leyendo la poesía, en la que narro lo que, para mi niñez, supuso este río.


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